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¿Qué es la Psicoterapia Reencarnacionista?

La psicoterapia Reencarnacionista, es una moderna escuela psicológica, que agrega la Reencarnación, y busca ayudarnos a cambiar la visión que nuestra persona (ego) tiene de la infancia y de nuestra vida.-  Ella quiere hacernos encontrar la visión que nuestro Yo Divino y nuestros Mentores Espirituales tienen a ese respecto.Es  la  base operativa de la Psicoterapia Reencarnacionista, lo que llamamos “versión persona x versión espíritu”.  Sin  ese cambio de visión, de interpretación, que damos a nuestra vida a nuestra infancia y a los hechos de nuestra vida, no es posible realizarse un tratamiento con la Psicoterapia Reencarnacionista es como entendemos nuestra vida después de desencarnados, allá en el mundo Espiritual,  mirando el telón y comentando con los Orientadores, y eso, ser hecho aquí en cuanto estamos encarnados, es Psicoterapia Reencarnacionista.

 Esa nueva psicoterapia trabaja en dos niveles:

1 Básico - ayudar a la persona a encontrar su Personalidad Congénita (un patrón comportamental repetitivo)  a través de las Regresiones,  en varias encarnaciones que ingresa durante el Tratamiento, y con eso, encontrar su propuesta de Reforma Íntima. O sea, cuáles características inferiores de su ego vienen intentando mejorar, desde las infantiles las adolescentes, las adultas, hasta alcanzar el grado final  o ego anciano.

2. Avanzado- colaborar para que ocurra la reintegración del ego al Yo divino,  a nuestra verdadera Esencia.

En la gran mayoría de las veces, el Tratamiento Inicia por el nivel básico y si la persona tiene voluntad, persistencia y un verdadero deseo de evolucionar, pasa gradualmente,  para el nivel avanzado. La Psicoterapia Reencarnacionista es una creación del mundo espiritual y comenzó a ser transmitida para Mauro Kwitko, médico homeópata, a partir de 1996 en Puerto alegre RS Brasil.

Ella nació con la finalidad de traer a la psicología y a la psiquiatría una posibilidad de expansión nunca antes imaginada. La Reencarnación y la actuación de los Espíritus obsesores podrá ser agregada a los conceptos tradicionales psicológicos y psiquiátricos creando así una nueva manera de encarar los conflictos de todos nosotros y las enfermedades físicas psicológicas y mentales

Con la Reencarnación, la infancia deja de ser considerada el inicio de la vida y pasa a ser vista como la continuación de nuestra vida eterna; nuestra familia no es más un conjunto de personas que se unieron por casualidad, por lazos afectivos y si, una agrupación de Espíritus unidos por lazos kármicos, las situaciones que vamos encontrando en el transcurso de la vida no son aleatorias, y si son reflejos, consecuencias, que provienen de nuestros actos pasados, necesidades para nuestro proyecto evolutivo.

Es considerado que todos somos espíritus con grados diversos de evolución e intención, unos insertos dentro de un cuerpo físico, otros liberados de su envoltura, sabemos que a nuestro alrededor existen millones de seres invisibles con la capacidad de afectarnos, benéfica o negativamente. Y como afirma el doctor Bezerra de Menezes en su libro “La locura bajo un nuevo prisma”,  la mayoría de los casos de enfermedades mentales son causados por la actuación de espíritus desencarnados sobre los enfermos. Y podemos agregar a eso las consecuencias de nuestras acciones en encarnaciones pasadas que yacen escondidas dentro de nuestro Inconsciente, y sintonías que,  muchas veces,  aún mantenemos con situaciones del pasado (con vidas pasadas y con posteriores vidas incluyendo pasajes por el Umbral)

La Psicología actual, heredera de una concepción religiosa no-reencarnacionista, observa nuestra vida apenas desde la infancia y, por eso, limita su campo de acción a una fracción mínima de nuestra existencia. Ella trabaja con un concepto equivocado que es la Formación de la Personalidad, pues afirma que no existíamos antes. Considera, entonces, que nuestras características de personalidad se originan allá en el “inicio de la vida”, como también nuestros sentimientos negativos, por la conjunción de factores genéticos, hereditarios y ambientales. Todo se originó allá, obligatoriamente, pues nada había antes. Pero ¿Y nuestras encarnaciones pasadas? ¿ En nuestra vida encarnada anterior no teníamos una personalidad? Evidentemente que si, entonces ¿no es razonable y de buen sentido pensar que somos la continuación de aquel que fuimos en esa vida anterior a la actual? Eso derrumba el concepto de Formación de la Personalidad y crea otro concepto, revolucionario, evolucionista, clarificador, el de la Personalidad  Congénita, uno de los pilares básicos de la Psicoterapia Reencarnacionista. ¿Y nuestros familiares, nuestro padre, nuestra madre, nuestros hermanos y demás parientes? Dentro de los principios reencarnacionistas sabemos que somos Espíritus ligados por cordones energéticos de afinidad y de divergencia. Esos cordones son los que rigen nuestra aproximación y eso explica las simpatías y las antipatías entre familiares, hasta odios y aversiones. ¿Y por qué nos aproximamos nuevamente? En el caso de la afinidad, para continuar juntos en un proyecto de amistad, de un trabajo en conjunto, en el caso de la divergencia, para hacer las paces, armonizarnos, amarnos. Y esa última cuestión es uno de los principales asuntos en las consultas de Psicoterapia Reencarnacionista, cuando tratamos conflictos entre padres e hijos, entre hermanos y otras personas que vamos encontrando durante la vida.

Agregando la Reencarnación a la Psicología se crea una nueva Psicología, basada en nuestra vida eterna, en nuestra búsqueda de evolución,  de purificación. No somos más personas, somos espíritus encarnados, no somos hombres y mujeres, somos espíritus en cuerpos masculinos y femeninos, no somos blancos o negros, somos Espíritus en “envoltorios” de color diferente, no somos judíos, árabes, brasileños,  Argentinos, americanos, iraquies, somos Espíritus que reencarnaron en esta vez, en esos países. La Reencarnación, más allá de la capacidad de expander la Psicología, para el infinito, bajo un enfoque social tiene el potencial de eliminar el racismo, los preconceptos, la desigualdad y la violencia de la faz de la Tierra. Con la visión clarificada de que estamos en un lugar de pasaje, con la finalidad de evolucionar conscientemente,  las cuestiones de la vida terrena pueden ser clasificadas didácticamente en dos grupos:  importantes y sin importancia, con graduaciones entre ellas. Debemos tener la capacidad de percibir lo que nos puede auxiliar en nuestra misión personal y lo que nos puede distraer de ella. Pero, para eso, es de fundamental importancia que cada uno de nosotros sepa para que reencarnó esta vez. Y eso no es tan difícil de percibir, basta observar las imperfecciones y dificultades de nuestro personaje actual, nuestros conflictos con otras personas, nuestras tendencias negativas, en fin, todo lo que nos trae desconfort y nos retira la paz.

Algunas personas reencarnan para tratar con cuestiones morales, como tendencias a robar, engañar, mentir, atributos de un ego autónomo, miope disociado de su Maestro Interior; otros reencarnaron para tratar con características personales que afectan más a sí mismos, como la timidez la pena, el miedo,  la introversión; algunas personas aquí están para liberarse de la rabia, que hace mal a sí mismo y a los otros. Cada uno de nosotros está aquí, en el astral inferior, para encontrar sus imperfecciones que trae consigo hace centenas o miles de años, habiendo pasado por muchas encarnaciones en que su actuación en el sentido de evolución, de liberación, ha sido más allá de lo que podría haber sido. Una de las finalidades de la Psicoterapia Reencarnacionista es ayudarnos a mejor aprovechar nuestras encarnaciones, en el sentido de búsqueda del recuerdo de que somos Puros y Perfectos de nuestra vuelta consciente para el Todo.

 El psicoterapeuta reencarnacionista de practicar en sí mismo los principios evolucionistas, purificadores, para tener una credibilidad interior que le capacite ser un consejero espiritual de las personas que vienen en búsqueda de esa Psicoterapia del Alma. Debe eliminar cualquier vicio moral, debe liberarse de la rabia y de la pena, debe tener un cuidado con el orgullo y la vanidad, debe desenvolver una manera de ser agradable, simpática, equilibrada, leve, despojada, y no debe hipótesis alguna beber, fumar o usar drogas. La Psicoterapia Reencarnacionista es una terapia de cuño espiritual, en que los Seres Superiores pueden estar presentes, dependiendo del modo de vida del Psicoterapeuta. Y ese debe, entonces, procurar tener el merecimiento de recibir esa ayuda superior que entre otras cuestiones le posibilite permanecer inmune a los ataques de los seres espirituales de poca conciencia, interesados en perjudicar a las personas en el tratamiento y a nosotros. Por eso es de fundamental importancia una actitud recta, centrada,  en una búsqueda de una Sintonía con el Mundo Superior, colocándose en su lugar de ser humano buscando obedecer a las  Órdenes superiores.  A nuestro lado se colocan nuestros hermanos más evolucionados orientándonos, instruyéndonos, auxiliándonos en el trato con las personas que nos procuran y en el ámbito de las interferencias inferiores espirituales. No estamos solos en nuestra vida cotidiana y en nuestro consultorio, existen presencias con intenciones variadas.

Debemos procurar mantener nuestra frecuencia elevada sintonizando con las presencias de la luz e inmunizádonos de las presencias de las tinieblas. El cuidado con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones es de fundamental importancia para el éxito de nuestra vida encarnada,  individualmente y como psicoterapeuta reencarnacionista. Estamos tratando con cuestiones espirituales, muchas veces interfiriendo con seres poderosos cuya intención es perjudicar a quién nos busca y a nosotros mismos. ¡Por eso todo cuidado es poco! La oración diaria,  la elevación de nuestros pensamientos a los Seres de la luz,  la actitud humilde de colocarse en el lugar de servicio de nuestros hermanos superiores, la postura de no enfrentamiento a los seres de poca luz que nos acosan, entendiéndolos, comprendiendo su actitud, motivada en traumas suyos de mucho tiempo atrás, observándolos también como hermanos, como hijos de Dios, como compañeros de jornada,  hasta porque no sabemos si en otras épocas no estuvimos a su lado...Debemos colocarnos como representantes de Dios en la Tierra, como Aliados del Mundo Superior en esta misión de Purificación de nuestro planeta de clarificación y procurar, en todo momento, principalmente en situaciones conflictivas actuar a través de nuestro Yo Superior,  con Luz en nuestra Conciencia, Amor en nuestro corazón y Paz en nuestros sentimientos.

La Psiquiatría,  no tratando con la realidad espiritual, atribuye la enfermedad mental al cerebro, como si los pensamientos residiesen ahí, no sabiendo que el cerebro es apenas el codificador, el intermediario entre el cuerpo físico y la Mente. Las dolencias del pensamiento son, en su mayoría originarias de las encarnaciones pasadas, de acciones practicadas y acciones sufridas en un desequilibrio entre el ego y el Espíritu, que hace con que los enfermos tengan enormes dificultades de sintonizar con los niveles superiores espirituales y, por el contrario, sintonicen con los niveles inferiores oscuros, donde viven nuestros hermanos que no observa la luz y cuando la observan la consideran desagradables por revelarles la verdad. Los enfermos mentales, con traumas terribles en su inconsciente y sufriendo con la presencia de seres inferiores espirituales, viven en un infierno interior, con ideas y actitudes incomprensibles para nuestra Psiquiatría oficial, incompetente para entender esas cuestiones. . De ahí la rapidez de los rótulos psiquiátricos y de la intervención medicamentosa psicotrópica. Los rótulos rotulan y dan al enfermo y a sus familiares la convicción de que él es un enfermo de la mente cuando más frecuentemente es un enfermo del Espíritu. La causa de la enfermedad, materialmente atribuida al cerebro, está frecuentemente escondida, en los recónditos del inconsciente y a su lado en el mundo invisible.

Es urgente la expansión de la Psiquiatría rumbo a la reencarnación,  al interior del inconsciente y el descubrimiento de la vida espiritual. Los psicotrópicos tienen una actuación benéfica En las urgencias y en las emergencias, cuando frecuentemente son imprescindibles y pueden o deben ser utilizadas por un tiempo limitado,  pero nunca por un tiempo largo, o peor, como la propia terapia, pues a lo largo del tiempo traen las consecuencias terribles de sus efectos colaterales,  muchas veces peores que los síntomas iniciales, cronificando y perpetuando la enfermedad. La medicación psicotrópica no puede ser el tratamiento y, sí, un auxiliar por algún tiempo, en cuanto se busca el origen de explicación, la causa de los síntomas. La Psicoterapia Reencarnacionista es una aliada de las Religiones Reencarnacionistas, en el sentido de recomendar la investigación y el tratamiento espiritual en los casos de enfermedades mentales. Toda persona que viene a la consulta informando ver seres y/u  oír voces recomendamos una consulta en el Centro Espírita o Espiritualista. No confirmamos inmediatamente los diagnósticos psiquiátricos principalmente los de Esquizofrenia y Paranoia, por ver en esos pacientes la posibilidad de la veracidad de lo que piensan, ven y oyen. Forma parte de la práctica del consultorio del psicoterapeuta reencarnacionista encaminar a las personas a los centros especializados en este tipo de atención cuando sospechara de la presencia de espíritus obsesores perturbándolo.

Una nueva era se vislumbra para la humanidad, l a conciencia de las personas gradualmente se abre para la realidad espiritual, y es necesario entonces que las grandes instituciones de Cura Mental y Emocional, como la Psicología y la Psiquiatría se liberen de ideas religiosas que los atan a esa vida apenas, que limitan su visión y su campo de actuación. La Psicoterapia Reencarnacionista viene alinearse a la expansión de los conceptos psicológicos y psiquiátricos buscando entender mejor los defectos humanos, el sufrimiento de millones y millones de enfermos mentales confinados en su interior, amordazados por medicamentos psicotrópicos que no tienen la capacidad de realmente curarlos, por no poder penetrar en su Inconsciente, donde reside la causa del dolor y teniendo la capacidad de disminuir la percepción de los seres invisibles que acosan a sus enfermos, pero no de apartarlos. La evolución de la humanidad, en el sentido de la cura de su enfermedad primordial, que es el olvido de su naturaleza espiritual, debe ser acompañada por la evolución de las Instituciones que tratan con su salud. La visión del hombre como un ser físico, emocional, mental y espiritual debe ser utilizada en la práctica de esa Institución y no apenas como un discurso teórico. Muchos médicos psiquiatras y psicólogos en varios países ya trabajan con esas realidades espirituales como un asunto científico, aquí en Brasi,l esos asuntos aún son considerados religiosos y los profesionales que las practican son amenazados y punidos por los Consejos de Medicina y de Psicología pero la evolución es inexorable y en algunos años seremos invitados por las Universidades para enseñar la Psicoterapia reencarnacionista, la Regresión Terapéutica y otras Medicinas Energéticas Espirituales.